ECONOMÍA VZLA NACIONAL

El vuelto en divisa se ha convertido en una odisea para los venezolanos

La moneda del dólar se ha convertido en una opción para la compra de productos en Venezuela, sin embargo, dar el vuelto en divisa se ha convertido en una odisea para los comerciantes.

A través de un reportaje realizado por el portal El Diario; se refleja que «hacer compras en efectivo se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para los habitantes de Venezuela». El país pasó de tener la moneda más fuerte del mundo (por encima del dólar estadounidense), en 1956, a un debilitado bolívar que ya en el 2020 apenas sirve «para dar el vuelto de la divisa que lo secundaba 64 años atrás».

Así, que el bolívar perdió la cualidad de dinero y empezó a ser reemplazado en la vida diaria de los venezolanos; por lo que en la actualidad utilizan otras monedas como el dólar estadounidense, el peso colombiano y en menor cuantía, el euro.

En este sentido, se puede concluir que el bolívar no es dinero, dejó de serlo. No se utiliza como reserva de valor, y escasamente se usa como unidad de cuenta y como medio de intercambio.

Al respecto, Oscar Torrealba, miembro del comité académico de Cedice Libertad, en conversación con El Diario; sostuvo que “me atrevería a bautizarlo como una moneda auxiliar, que funciona para resolver los problemas que está causando la escasez de liquidez en dólares».

Comerciantes y consumidores afectados

Asimismo, destaca que el billete de mayor circulación en la economía venezolana, el de 50.000 bolívares, equivale a 0,048 dólares al tipo de cambio del Banco Central de Venezuela de Bs. 1.029.051, vigente el 4 de diciembre de 2020.

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Actualmente, el valor de esa especie monetaria paga un pasaje en transporte público (recorrido más corto); pero incluso, la escasez del papel moneda dificulta a los usuarios del servicio hacer la transacción en bolívares.

Tras la situación los conductores de las unidades de transporte se aprovechan de la problemática. “Conscientes de que los dólares circulan libremente, abusan en el cobro del pasaje”, dice Marielba Salas, quien ha presenciado situaciones incómodas porque “los choferes devuelven los bolívares que les provoca y no lo que corresponde cuando los pasajeros pagan con un dólar”.

Los comercios trabajan con precios en dólares; pero no cuentan con las distintas denominaciones de la moneda que manda en la economía venezolana. En la práctica, esto se traduce en un inconveniente tanto para los comerciantes como para los consumidores.

La falta de sencillo afecta a comerciantes y consumidores

Por otro lado, el factor que afecta a los venezolanos es que no hay cantidades suficientes de billetes verdes de baja denominación para dar el vuelto; por lo que ese diferencial se compensa con un producto o una transacción electrónica en bolívares.

En un recorrido realizado por El Diario, se conoció que en una tienda de repuestos en Quinta Crespo, en el centro caraqueño, Estela González entrega ambientadores para automóviles cuando la diferencia a devolver por el pago en divisas, es estrecha.

Sin embargo, no todos aceptan de buena manera esta opción que han adoptado para poder cumplir con el cliente. «A veces nos toca dar el vuelto vía pago móvil”, detalla.

Como González, también se ha visto Erlys, una cajera de panadería en la avenida San Martín, en el municipio Libertador de Caracas. “No tenemos para dar vuelto ni en dólares ni en bolívares, es lo que a diario decimos a algunos clientes cuando se nos agotan los billetes; por lo que en algunos casos se cae la venta (rechazan la compra) y en otros, pedimos al consumidor llevar otro producto para completar el monto”.

Erlys reconoce que no es fácil tratar con el público en esta situación, en la que el alza de los precios no da tregua. Pero tener cambio cuando se trata de compras de 3 o 7 dólares, por ejemplo, no es sencillo, comenta la empleada.

Economistas buscan solución

En este sentido, Torrealba señala que la solución para evitar los problemas que se dan de dar el vuelto, pasa por dos vías. Una, aplicar una dolarización ordenada que involucre al sistema financiero. “Esto va a solucionar algunos problemas de las transacciones en dólares”. Y la segunda, resolver la hiperinflación y trabajar en regresar la confianza hacia la moneda local, lo que va a llevar más tiempo; es difícil de alcanzar”.

El dinero tiene una demanda que va en función de las expectativas que los agentes económicos tengan de la moneda, de su nivel de aceptación como medio de cambio, reserva de valor y unidad de cuenta, indica Torrealba.

Al final de cuentas, es un asunto de confianza. Y la confianza no tiene precio.

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