Este fin de semana en Choroní no hubo un buen panorama para los turistas que aprovecharon el primer 7+7 plus anunciado por el régimen de Nicolás Maduro.
Desde el viernes, las lluvias acechaban las montañas del Parque Nacional Henri Pittier, y el río Las Mercedes comenzaba a subir de nivel.
En la mañana había un poco de sol, y en la tarde volvía la lluvia para obstruir el disfrute de quienes gozaban de Playa Grande, siete meses después de la cuarentena radical en el país.
El sábado después de mediodía comenzó a llover y pasadas las 3:00 de la tarde, cuando muchos disponían a irse, se comenzaba a rumorar: “el río se salió”.
Más tarde se confirmaba la información: el nivel del río había aumentado en la desembocadura con el mar, y era imposible que algún vehículo pasara de regreso al pueblo.

Ese era el primer motivo por el que el viaje a Choroní, a 162 kilómetros desde Caracas, no había sido tan placentero como en ocasiones anteriores.
El derrumbe
Con el aumento de las lluvias, el camino entre los pueblos de El Charal, Paraparo y Uraca, comenzó a obstruirse por los escombros que se traían las aguas.
Desde las montañas, comenzó a caer palos, ramas y piedras de todos los tamaños. La vía se había trancado.

Aunque los turistas se atrevieran a pasar los carros por el río Las Mercedes, tampoco podían irse a Maracay porque el derrumbe no los dejaría.
A muchos les tocó dormir dentro de los carros porque el dinero ya se había acabado. Otros optaron por conseguir las posadas más económicas para pasar una noche más.

Los apagones y la señal
El panorama de cuándo se podría reabrir el paso por la carretera no era claro porque tampoco había señal.
Los apagones diarios en el pueblo de Choroní impiden que exista una buena conexión telefónica ni de internet. Los puntos de ventas casi nunca funcionan.
El sábado, el apagón fue desde las 6:30 de la tarde hasta las 11:00 de la noche.

El domingo comenzó a la 1:30pm y el lunes a mediodía tampoco habían restablecido el servicio.
Ese día después de las 11:00 de la mañana, muchos se atrevieron a pasar por el río los vehículos más pequeños. Las camionetas lo hicieron la noche anterior.

No es lo mismo que antes
Choroní es un pueblo caliente donde se goza y se vive sin tapujos. Pero, con el pasar de los años, todo ha sido para peor.
Como todo en este país, el régimen se ha encargado de acabar hasta con las tradiciones del venezolano.
