El año pasado, cuando aún la pandemia no azotaba nuestras calles y el gobierno nacional intentaba hacer creer que la hiperinflación y la dolarización eran cosas superfluas (cuando no inexistentes); desde el poder ejecutivo se lanzó una audaz propuesta con base al «boom» del momento; la criptomoneda «Petro». El sueldo mínimo de los trabajadores nacionales estaría anclado a la mitad del valor de la divisa electrónica venezolana.
El siguiente trabajo del portal de noticias ACN reseña esta situación, sobre la promesa del salario anclado al Petro.
A lo largo de mas de 20 años, los venezolanos hemos visto estupefactos un interminable rosario de promesas olvidadas por el chavismo y madurismo. Las mismas que han ido minando la credibilidad general del pueblo en las nuevas propuestas de cambio cuando son gritadas efusivamente detrás de un micrófono en un cualquier acto político, no pocas veces adornadas de insultos a sectores nacionales o internacionales como una agotada muestra de fortaleza. La promesa olvidada del salario establecido a medio Petro es una de ellas.
Una promesa olvidada: El salario anclado al Petro
Promesas olvidadas con astronómicas inversiones realizadas, ahora se encuentran en el limbo. Desde el Puente Cacique Nigale en Zulia, pasando por el tercer puente sobre el río Orinoco en Bolivar, hasta la cacareada promesa de «estabilización» del sistema eléctrico nacional, con base a parques de «generación distribuida», son temas que generan escozor en los oídos del pueblo venezolano.
Ante este panorama, se debe agregar una cuenta mas al rosario de ofrecimientos omitidos por el gobierno, en tiempos cuando «el sueldito» que ganan los trabajadores nacionales a menudo es una cifra risible; o mas bien una verdadera burla a la capacidad productiva de la clase trabajadora. Y es que en la siguiente lista, se puede apreciar las implicaciones a la fecha del augurio incumplido del ejecutivo nacional; el sueldo anclado al Petro.
En este escenario, debemos tomar en cuenta que el sueldo mínimo «oficial» actual de los trabajadores venezolanos es de 800.000,oo Bs. Hay que hacer un alto en este punto y pensar en los cientos de miles de empleados del sector público que están atados al «burlesco» y «anacrónico» salario equivalente a mas o menos 1,8$. Cuando de acuerdo a lo prometido deberían de estar devengando casi 30$.
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¿Quien ayuda al trabajador venezolano?
Como dice el refrán popular: «Las mentiras tienen patas cortas». Las promesas incumplidas son verdades a medias, en otras palabras: mentiras disfrazadas.
Ante este escenario, muchos empleadores privados en el sector comercial nacional se han dado a la tarea de «cuidar» su recurso humano. Esto lo hacen sobrepasando los mínimos salariales oficiales con bonificaciones en metálico; que ayudan al empleado a «aguantar la pela» como se dice en el argot criollo.
Pero la realidad es que esos bonos no forman parte del sueldo base. De tal modo que no tienen significado importante a la hora de un «arreglo» o para los cálculos de regímenes especiales como vacaciones o permisos remunerados por natalidad, entre otros.
Hasta que los trabajadores no reciban verdaderamente un trato justo, primeramente por parte del gobierno nacional (que los mantiene olvidados y subpagados), pero también por parte de los empleadores, contratistas y subcontratistas; la exponencial gráfica que anuncia la caída de la mano de obra en los sectores productivos nacionales continuará en franco aumento. En aceleración progresiva o «in crescendo» como suelen decir los músicos.