North Stream II
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Alemania resuelta a terminar el North Stream II para abastecerse de gas barato ruso

En Alemania están resueltos a terminar el gasoducto North Stream II que traerá a su territorio vía marítima gas barato desde Rusia. El proyecto levanta oposición entre sus socios europeos que buscan castigar a Rusia por las últimas detenciones masivas.

El Parlamento Europeo busca sancionar al gobierno de Moscú por lo que votó una resolución no vinculante para intentar paralizar la construcción de North Stream II. El gran gasoducto de 2.500 kilómetros traería gas ruso a través del Mar Báltico.

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Los políticos europeos quieren castigar a Rusia por su política de represión contra la oposición en ese país. Sin embargo alguno expertos coinciden en que una medida de este tipo tendrá efecto limitado.

«Por el momento, cualquier retraso en la construcción del Nord Stream II no afectará a largo plazo. Sufriría demoras si se sancionase hoy mismo, pero se finalizaría de todas formas y las consecuencias no serían tan graves, sobre todo ahora con el covid, donde hemos visto una reducción de la demanda de gas. Y por supuesto si Nord Stream no ofreciera lo esperado, tenemos otras alternativas para llevar el gas necesario a la Unión Europea», señala Jean-Arnold Vinois del think tank Instituto Jacques Delors.

El proyecto se encuentra prácticamente terminado. A la línea de tubería subacuática de doble vía, apenas le faltan 30 kilómetros por construir en aguas danesas y alemanas. Ambas naciones aprobaron los permisos para su construcción.

Sin embargo el gasoducto divide a Europa. Por un lado están Polonia y Ucrania que consideran que el proyecto cumple con el propósito ruso de eludir a esos países de transito, para colocar el gas en el corazón de Europa. Los gasoductos actuales dejan importantes pago a Polonia y Ucrania.

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Así mismo EE.UU. se opone al considerar que hace más dependiente a Europa del gas ruso, a sabiendas que Moscú aplica políticas de control mediante sus recursos naturales. El país norteamericano, gran productor gasífero, ofrece a cambio su gas licuado que es más caro y que debe ser transportado por embarcaciones.

«Los alemanes se encuentran en un extraño estado que ni los europeos ni los estadounidenses entienden. Afirman que se trata de un proyecto puramente comercial y que Alemania tiene derecho a realizarlo. Se salta la legislación europea, porque efectivamente han encontrado un resquicio legal para construirlo y quieren seguir adelante con él», afirma Gustav Gressel, Consejo Europeo de Relaciones Exteriores.

La controversia sobre el North Stream II continúa pese a que en Alemania quieren gas barato aunque sea ruso.

Con información de Euro News y DW

Imagen tomada de VOA

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